2.500.000 €
En un enclave privilegiado en las colinas que rodean Estepona se encuentra esta extraordinaria propiedad, un refugio de tranquilidad rodeado de naturaleza y absoluta privacidad. La villa, edificada en 2006, se levanta sobre una impresionante finca de 48.344 m² y disfruta de vistas abiertas que combinan el azul del Mediterráneo con el paisaje montañoso del entorno.
La residencia ofrece aproximadamente 722 m² construidos distribuidos en cuatro plantas, con una distribución pensada para disfrutar de amplitud, confort y funcionalidad. En total dispone de 7 dormitorios, 5 baños completos, un aseo de invitados y 4 dormitorios con baño en suite, lo que la convierte en una vivienda ideal tanto para la vida familiar como para recibir invitados.
Al entrar en la vivienda, un elegante salón principal recibe con grandes ventanales orientados al sur que llenan el espacio de luz natural y conectan con una amplia terraza panorámica. Desde este punto se pueden contemplar unas magníficas vistas abiertas al paisaje natural y al mar. En esta misma planta se encuentran un comedor independiente y una cocina amplia y completamente equipada, perfecta para reuniones y celebraciones. También hay un despacho, un aseo de cortesía y un dormitorio con baño privado.
La planta superior está dedicada íntegramente a la suite principal, diseñada para ofrecer máxima intimidad. Este espacio incluye vestidor, un amplio baño en suite y salida directa a una terraza privada donde disfrutar de momentos de calma con vistas al entorno natural.
En el nivel inferior se ubican tres dormitorios adicionales, un baño compartido, dos zonas de almacenamiento y una gran sala multifuncional que se abre hacia el jardín y la terraza. Este espacio puede utilizarse como sala de ocio, gimnasio, zona de entretenimiento o salón familiar.
Uno de los aspectos más atractivos de la propiedad es su enorme sótano de aproximadamente 300 m², un espacio lleno de posibilidades para crear instalaciones de lujo como un spa privado, piscina interior, cine en casa, gimnasio completo, bodega o cualquier proyecto personalizado que el nuevo propietario imagine.
La vivienda cuenta además con garaje cerrado para dos coches y espacio adicional de aparcamiento exterior. También dispone de un apartamento independiente para invitados, equipado con salón, dormitorio y baño, ideal para alojar visitas con total comodidad o para personal de servicio.
En el exterior, la finca está rodeada de amplios jardines con vegetación consolidada y árboles maduros, entre los que destaca un espectacular aguacatero. La propiedad ofrece además una piscina privada y una pista de pádel, perfectas para disfrutar del clima durante todo el año. Las terrazas exteriores, con una superficie total de 163 m², crean distintos espacios para relajarse, organizar comidas al aire libre o disfrutar de agradables veladas.
Con 559 m² de espacio interior más el gran sótano adicional, esta villa destaca por su amplitud y flexibilidad de uso. Aunque se encuentra en excelente estado de conservación, también ofrece la posibilidad de actualizar o personalizar los espacios según el estilo y las preferencias del futuro propietario.
Su ubicación permite disfrutar de la calma del entorno natural sin renunciar a la cercanía de todos los servicios, ya que se encuentra a pocos minutos de Estepona, Marbella, las playas y una amplia oferta de restaurantes, comercios y campos de golf.
Estepona está situada al occidente de la Costa del Sol, en una sección donde el ritmo de vida costero se combina con un trasfondo más sosegado que el de urbes cercanas como Marbella. Su identidad se basa en una combinación única: un extenso y brillante litoral, un casco antiguo restaurado con cuidado, y una propuesta cultural que ha convertido sus calles en lugares de acceso al arte. Hoy en día, su casco antiguo, que es totalmente peatonal, se ha vuelto uno de los principales encantos de la ciudad. Los pasajes angostos, las plantitas en macetas de colores y las fachadas encaladas conforman un entorno que fusiona lo estético con la tradición andaluza, lo cual ha contribuido a su popularidad. Las plazas de Ortiz, Las Flores y Rincón Gitano mantienen parte del pulso social, mientras que los bares y las tienditas pequeñas con un ambiente local preservan una atmósfera barrial que no se ha desvanecido a pesar del crecimiento del turismo. El frente marítimo le otorga un carácter distinto: más de veinte kilómetros de litoral, con extensas playas de arena clara, entre las que sobresalen la Rada —la más citadina— o El Cristo, tranquila y familiar. El Paseo Marítimo es una de las rutas más activas, accesible tanto para los deportistas que practican al amanecer como para los paseantes. Por su parte, el puerto deportivo es un pequeño centro nocturno con restaurantes, bares y actividades de navegación. La ciudad ha puesto en marcha, durante la pasada década, una iniciativa cultural que la caracteriza: La Ruta de los Murales Artísticos, que se extiende a lo largo de las fachadas de edificios completos y un número cada vez mayor de esculturas y áreas temáticas. La imagen de Estepona ha sido transformada completamente, volviéndose un "museo al aire libre", gracias a esta apuesta por el urbanismo cultural. La Sierra Bermeja emerge como un telón de fondo en el medio natural, con caminos que penetran a través de pinares y paisajes rojizos característicos de esta montaña única. Además, se encuentra Selwo Aventura, un parque de naturaleza y fauna que llama a las familias y a los turistas de toda la Costa del Sol. Estepona ha experimentado un desarrollo significativo con la creación de nuevos hoteles, urbanizaciones, paseos ajardinados y servicios que han ensanchado su oferta turística y residencial; sin embargo, la ciudad ha intentado conservar una imagen más tranquila en comparación con sus vecinas más glamorosas. Su economía se basa en el comercio, la hostelería, el turismo y un sector inmobiliario activo; sin embargo, mantiene un carácter local que se aprecia en sus festividades (como la Feria de San Isidro) y en sus mercados. Aunque su economía se basa en el comercio, la hostelería, el turismo y un sector inmobiliario activo, mantiene un espíritu local que puede verse en sus mercados, celebraciones —por ejemplo la Feria de San Isidro— y en su gastronomía, que consiste en cocina mediterránea y pescado fresco. En general, Estepona se muestra como un lugar que ha logrado actualizar su imagen sin perder por completo su esencia tradicional: una ciudad luminosa con aire de gran pueblo, que mezcla cultura, mar, naturaleza y tranquilidad.